La voz estudiantil de la UNET ante el cataclismo institucional

 


La voz estudiantil de la UNET ante el cataclismo institucional

Exordio: la vanguardia histórica y la deuda moral con la juventud

La historia reciente y el devenir cívico de Venezuela y del mundo guardan un testimonio de dignidad que jamás debe ser olvidado: los estudiantes universitarios han sido siempre la vanguardia, llevando la voz cantante en la defensa del Estado de derecho, los derechos humanos y la libertad. En los momentos más turbulentos de la década pasada, fue la juventud la que salió a las calles a poner la carne en el asador, arriesgando su integridad, su futuro e incluso sus propias vidas en defensa de la institucionalidad y de la nación. Aunque en términos generales la sociedad los dejó solos en esa primera línea de combate y muchas veces su entusiasmo fue víctima de manipulaciones políticas, esa reserva moral representa el corazón palpitante y la conciencia crítica de nuestra patria.

I. La naturaleza de la institución universitaria y el deber de memoria

La universidad no es un simple conjunto de estructuras físicas ni una mera plataforma de trámites administrativos; la universidad es, ante todo, un centro vivo de pensamiento, una reserva moral y el templo donde el conocimiento se transforma en servicio y dignidad para la sociedad. Cuando las edificaciones se desgastan o los laboratorios quedan sin insumos, no presenciamos un hecho aislado ni un simple problema de mantenimiento: asistimos al síntoma visible de un cataclismo socioeconómico e institucional acumulado durante más de un cuarto de siglo.

Escuchar con serenidad, rigor y perspectiva de Estado a nuestros estudiantes de la UNET es un deber indispensable de memoria y justicia. Sus palabras no deben ser percibidas como un foco de conflictividad, sino como el testimonio genuino de quienes cohabitan la realidad inmediata del aula. Sin embargo, la solución a esta profunda crisis exige elevar la mirada: no se trata únicamente de sustituir nombres, sino de comprender el contexto histórico, rescatar la legitimidad democrática y sanar el tejido humano.

(El testimonio audiovisual de los estudiantes de la UNET puede visualizarse en el siguiente enlace: https://tipsaldiatwitter.blogspot.com/2026/09/la-universidad-nacional-experimental.html)

II. La infraestructura colapsada y el agotamiento estratégico

El primer testimonio estudiantil expone con crudeza la realidad cotidiana de nuestra casa de estudios:

"Y bueno, así se encuentra la UNET. Desde la Universidad Nacional Experimental del Táchira, hoy nos dirigimos a la ministra del Poder Popular para la Educación Universitaria, quien es la licenciada Ana María San Juan, para exigir la solución a nuestro problema de fondo, el cual es la renovación de nuestras autoridades. Hoy vemos cómo nuestra infraestructura se cae a pedazos y nuestros laboratorios no cuentan con los insumos necesarios para la excelencia académica. Pero estamos conscientes de que esta crisis física es un reflejo de una paralización institucional, ya que sin un liderazgo renovado es imposible cumplir con el artículo 83 de nuestro reglamento."

Análisis institucional y de contexto:

Los jóvenes señalan una verdad innegable: la decadencia física de los laboratorios y aulas es el reflejo de un agotamiento en la gestión estratégica. Sin embargo, el análisis debe ser completo. Esta ruina material no es solo omisión local; es la consecuencia directa de una sistemática política de desinversión, asfixia presupuestaria y estrangulamiento económico impuesta por el Ejecutivo Nacional. Como lo hemos documentado e investigado técnicamente desde la Asociación de Profesores (APUNET, 2017), el abandono premeditado de la infraestructura, la hiperestanflación y la devaluación destruyeron la capacidad operativa de las universidades públicas.

Aun así, coincido plenamente con los estudiantes en que la rutina y la falta de renovación han limitado la capacidad de respuesta interna. La vigencia del artículo 83 de nuestro reglamento exige un liderazgo dinámico. Las autoridades actuales han soportado un entorno de asedio y agresión institucional sin precedentes; pero el paso de los años, el cansancio y el statu quo han terminado por frenar la iniciativa estratégica. A pesar de que se siguen impartiendo semestres y de que la matrícula roza los 8.000 estudiantes —gracias al sacrificio heroico y a la entrega de sus profesores, empleados y obreros en medio de la precariedad salarial—, las actividades académicas se desarrollan bajo condiciones totalmente inadecuadas e insostenibles. Para recuperar los laboratorios, primero debemos devolverle la tensión creadora a la conducción universitaria.

Ante esta realidad, resulta una incongruencia priorizar la creación de nuevas carreras bajo enfoques convencionales o mecanicistas mientras nuestra planta física se dilapida. Antes de plantear nuevas ofertas académicas, la prioridad institucional debe ser la recuperación, optimización y mejora cualitativa y cuantitativa de las carreras ya existentes. Si se ha de discutir sobre economía, debe hacerse desde una visión holística, transpersonal y transdisciplinaria que sirva para optimizar los procesos académicos y administrativos actuales.

III. La legitimidad como pilar del orden y superación de las prórrogas

La segunda intervención profundiza en la necesidad de superar la incertidumbre jurídica para recuperar el rumbo:

"Elegir a nuestras autoridades es importante para renovar la gestión y tener un rumbo claro. Después de tantos años de atraso, la universidad debe tener un cambio. Es por eso que la institución debe avanzar y dejar atrás años de vacíos jurídicos y prórrogas indefinidas. Venimos a pedirles que se nos abran los caminos y de manera democrática y en armonía nos dejen elegir a nuestras nuevas autoridades. Ya que una infraestructura justa y un presupuesto justo solo son posibles con autoridades legítimas, electas y con vocación de servicio. Ya que sin una democracia interna no hay una excelencia académica. Es por eso que hoy estamos aquí por los estudiantes, porque se cumpla nuestro reglamento y por un presupuesto justo para nuestra casa de estudios. ¡Necesitamos elecciones en la UNET ya!"

Análisis institucional y de contexto:

El reclamo juvenil por la alternabilidad y la democracia interna es éticamente intachable. Las prórrogas indefinidas deslegitiman la gestión, agotan la confianza de la comunidad y perpetúan vacíos jurídicos que paralizan la institución.

Sobre el reglamento electoral no puede haber dilaciones, excusas ni justificaciones blandas: es categórico y urgente aprobar el reglamento definitivo sin más retrasos. No caben más evasivas. La comunidad no puede seguir atrapada en la modorra institucional ni en un statu quo que asfixia el futuro.

La exigencia de elecciones y relegitimación no debe limitarse a las autoridades rectorales y decanos, sino que debe generar un efecto multiplicador sobre absolutamente todos los cargos de representación en la universidad: desde los cuerpos colegiados hasta los gremios y sindicatos de docentes, empleados y obreros.

No obstante, para que estas elecciones no sean una quimera ni terminen en nuevas frustraciones, debemos recordar que la parálisis electoral no nació de la nada. Desde el año 2014, cuando interpusimos acciones de amparo constitucional ante la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia por la vulneración de las reglas del juego y la seguridad jurídica en la UNET, la universidad ha quedado atrapada en un cerco normativo y judicial. Aprobar un reglamento electoral definitivo y blindado jurídicamente es la única garantía para impedir que intervenciones externas o nulidades sobrevenidas vuelvan a frenar la voluntad de la comunidad. La legitimidad de origen no se logra a la carrera; se edifica garantizando que el voto de cada docente, estudiante, administrativo y obrero tenga un soporte legal inquebrantable.

IV. La norma constitucional y la dignificación del tejido humano

La tercera declaración apela al marco normativo y al derecho inalienable de renovar los liderazgos:

"La raíz del problema es democrática. El artículo 60 consagra nuestro derecho como estudiantes a elegir autoridades, y el artículo 13 establece claramente el período rectoral: dura 4 años. Necesitamos recursos reales, pero esta crisis no se solucionará con autoridades vencidas. Exigimos líderes reales, electos, que garanticen una inversión eficiente, que actúen con transparencia para así defender el futuro de nuestra casa de estudios."

Análisis institucional y de contexto:

Los estudiantes apelan con razón a los artículos 13 y 60 de nuestra normativa. La alternabilidad no es una opción; es un mandato institucional. Sin embargo, una nueva autoridad electa, por más entusiasmo y sangre nueva que posea, chocará de frente con la misma pared de la realidad si no se aborda el problema de fondo: la devastación del tejido humano universitario.

Esta postura de análisis no es una apología a las autoridades ni una contradicción a las exigencias estudiantiles. Está sustentada en más de 35 años de trayectoria académica, docente e investigativa dentro de la UNET y la ULA, lo cual permite aportar piso técnico, memoria histórica y rigor científico. Los estudiantes tienen toda la razón en lo que expresan, pero su perspectiva se limita al momento presente; complementar su voz con la documentación histórica permite comprender la totalidad de la problemática.

Es lamentable e incomprensible que propuestas de alto rigor y valor institucional nacidas desde el seno de la propia comunidad universitaria —como el Plan Integral de Reconstrucción Universitaria (PIRU), la Propuesta Metodológica Salarial estructurada en cinco ejes estratégicos basada en el artículo 91 constitucional o los modelos teóricos holísticos— sean ignoradas o postergadas en la UNET, a pesar de haber sido formuladas, sustentadas y defendidas con solvencia técnica y académica en el ámbito universitario nacional de manera reiterada. ¿Cuál es la justificación para no atender oportunamente y con rigor académico las soluciones técnicas y constructos elaborados dentro de nuestra propia casa de estudios?

Como he sostenido formalmente en las comunicaciones dirigidas al secretario de Estado de los EE. UU., Dr. Marco Rubio, y en nuestros trabajos sobre la Ingeniería de la economía humana, la universidad venezolana padece un cataclismo socioeconómico. La pulverización del salario real, la violación del artículo 91 de la Constitución y la imposición del pretendido "salario responsable", el cual resulta en la práctica un esquema irresponsable que atenta directamente contra la vida y la dignidad del ser humano, han destruido las condiciones de vida de nuestros profesores, empleados y obreros. A pesar de esta asfixia y del deceso biológico del poder adquisitivo, ha sido la reserva moral de la comunidad universitaria la que ha mantenido abiertas las aulas para recibir a una matrícula que hoy vuelve a incrementarse.

La transparencia y la inversión eficiente que demandan los estudiantes requieren, de manera prioritaria, la ejecución del Plan Integral de Reconstrucción Universitaria (PIRU) y la aplicación de la Propuesta Metodológica Salarial (art. 91 CRBV), para que el presupuesto no solo repare ladrillos, sino que dignifique al ser humano que enseña, aprende y trabaja.

V. Conclusión: la ruta de la armonía, la verdad y la reconstrucción

La voz de la juventud en la UNET no es un episodio de conflictividad, sino el catalizador necesario para transitar hacia un nuevo momento institucional. La verdadera lección que nos deja este trance es que la renovación universitaria no se alcanzará mediante la confrontación ni la improvisación, sino uniendo la legitimidad democrática —expresada en la aprobación inmediata del reglamento electoral para la relegitimación de todos los cargos— con el reconocimiento al esfuerzo heroico de una comunidad laboral que ha sostenido la enseñanza frente a la adversidad.

La reconstrucción de nuestra casa de estudios exige dejar de postergar los aportes científicos nacidos de su propio seno, aplicando el Plan Integral de Reconstrucción Universitaria (PIRU), la Propuesta Metodológica Salarial fundada en el artículo 91 constitucional y una visión holística que eleve cualitativamente las carreras existentes antes de dispersar recursos en esquemas mecanicistas. Toda la comunidad universitaria —docentes, estudiantes, empleados y obreros— asume el compromiso de encauzar este mapa técnico para que la UNET se consolide y se siga proyectando como faro de excelencia, libertad y conocimiento, con la firme convicción cívica y espiritual de que, al final, el Inmaculado Corazón de la Santísima Virgen María triunfará.

Referencias y soporte documental de sustentación

El cuerpo completo de los documentos históricos, amparos constitucionales, propuestas metodológicas salariales, comunicaciones internacionales y artículos científicos que sustentan este trabajo está disponible para consulta pública en: https://tipsaldiatwitter.blogspot.com/2026/09/referencias-la-voz-estudiantil-de-la.html

Pedro Morales

Economista ULA. Profesor Titular ULA – UNET.

«Salve María Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera»

pedromoralesrodriguez@gmail.com 




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