El absurdo de ofertar Economía en la UNET
El absurdo de ofertar Economía en la UNET
Un acto antieconómico e irreflexivo ante
el colapso de la infraestructura
(Serie: La voz estudiantil de la UNET
ante el cataclismo institucional - II)
Exordio: La alta responsabilidad de Estado y la
serenidad axiológica
Escuchar el clamor de la juventud universitaria ante la
ruina física de laboratorios y aulas no debe interpretarse como una causa de
polarización, sino como una llamada a la máxima reflexión institucional. En la
conducción de una casa de estudios, la gobernanza exige una postura de
serenidad, sabiduría y aprecio por la verdad ontológica. Ante la agresión
económica y la asfixia presupuestaria que sufre la universidad, la respuesta
interna no puede ser la resignación en zonas de confort ni la inercia
administrativa; la verdadera altura axiológica se demuestra mediante una
gestión incansable, proactiva y orientada a la protección integral del ser
humano.
I. La incongruencia de la expansión frente al colapso de
lo existente
Resulta una profunda incongruencia que, en medio de este
severo panorama, se pretenda priorizar el proyecto de creación de la carrera de
Economía en la UNET, mientras las carreras tradicionales de nuestra universidad
agonizan ante el colapso de la institución. La planta física de nuestra casa de
estudios padece una ruina sistémica derivada de la falta deliberada de
presupuestos ordinarios y extraordinarios de inversión y mantenimiento.
Impulsar esta nueva oferta académica de Economía anclada en el mecanicismo
neoclásico —un enfoque atado a la cuantificación mercantilista del Homo
oeconomicus que subordina la dignidad de la vida y el valor del trabajo a
meras métricas de acumulación y disciplina fiscal— sin antes aplicar la ciencia
económica con sentido humano para rescatar el patrimonio existente de nuestra
propia casa representa una severa desconexión epistemológica, ética y social.
Antes de dispersar esfuerzos o intentar impulsar proyectos
expansivos sobre una plataforma colapsada, la conducción universitaria tiene la
obligación de aplicar la Ingeniería de
la Economía Humana en su propia casa. La responsabilidad fundamental de
una autoridad universitaria trasciende con creces el ámbito de los trámites
locales, la agenda menor o la simple administración de la empresa rental. Por
su propia naturaleza axiológica y académica, la universidad debe ser punta de
lanza en la formulación rigurosa de proyectos de Estado en mano, asumiendo la
labor ineludible de presentarlos e insistir de manera incansable ante las altas
competencias gubernamentales, instancias internacionales y organismos
supranacionales. Gestionar con proyectos de gran calado es la única vía
legítima para conquistar los recursos de infraestructura y hacer valer los modelos teóricos endógenos de
reconstrucción que restituyan la dignidad y el futuro de nuestra casa de
estudios.
II. Fundamentación epistemológica y herramientas
endógenas de reconstrucción
La ciencia económica contemporánea enfrenta una severa
crisis de demarcación y legitimidad epistemológica al mantenerse atrapada en un
paradigma mecanicista, positivista y reduccionista. Este enfoque subordina la
preservación de la vida al utilitarismo y a la cuantificación mercantilista.
A nivel global, la evidencia demuestra que esta visión
neoclásica ha fracasado en la resolución de las entropías sociales, generando
mayor desigualdad, alienación y deshumanización. Este colapso axiomático exige
de la universidad pública una ruptura paradigmática hacia la Ingeniería de la Economía Humana: una
matriz epistemológica de carácter transcomplejo, holístico, axiológico,
transpersonal y espiritual que posiciona la conciencia, el valor del trabajo
vivo y la reproducción ontológica de la persona en el centro ineludible de la
política pública y la ciencia académica.
Si la conducción universitaria aspira genuinamente a
trascender en la historia académica e institucional, cualquier proyecto de
creación de una nueva carrera de Economía en la UNET debe asumir este nuevo
paradigma como su orientación estratégica y perfil curricular fundamental. Insistir
en abrir una oferta bajo los mismos parámetros convencionales de instituciones
de pluralismo histórico y reconocido prestigio como la Universidad de Los Andes
(ULA) —cuya Facultad de Ciencias Económicas y Sociales (FACES) posee la matriz
profesional, la experiencia y la presencia estructural en la región a través de
su Núcleo Táchira, donde ya se dictan las carreras de Administración y
Contaduría Pública y desde el cual perfectamente se puede articular la carrera
de Economía— resulta un acto antieconómico.
Se entiende lo antieconómico como la ineficiencia técnica y
el derroche injustificado de recursos escasos para duplicar una función que el
entorno ya satisface con solvencia. Pretender replicar esquemas tradicionales
carece de pertinencia estratégica; el verdadero valor agregado para la UNET
radica en complementar el sistema universitario regional mediante una propuesta
pionera que incorpore la Ingeniería de la Economía Humana, alineando la
formación con las exigencias transcomplejas, éticas y multidimensionales que
demanda el siglo XXI.
Desde esta arquitectura analítica y propositiva, la
aplicación práctica de la Ingeniería de
la Economía Humana se instrumenta mediante dos desarrollos científicos
endógenos concebidos en nuestra propia casa de estudios. En primer lugar, la Propuesta Metodológica Salarial de cinco ejes
estratégicos —sustentada en la analítica de precisión en tiempo real
para la restitución del salario mínimo vital constitucional (Art. 91 CRBV)—
actúa como vía prioritaria para sanar el tejido humano y reactivar el mercado
interno.
En segundo lugar, el Plan Integral de Reconstrucción Universitaria (PIRU) constituye el
marco de fundamentación y orientación técnica que da origen a los proyectos de
envergadura que la conducción universitaria debe tener en mano para gestionar e
insistir, ante instancias gubernamentales e internacionales, en el rescate y
financiamiento de la infraestructura material y académica. Ambos constructos
representan imperativos científicos ineludibles de gobernabilidad, intangibilidad
de derechos y restitución del derecho al desarrollo (Res. 41/128 ONU),
erigiendo desde la UNET un marco de referencia transcomplejo para la sanación
institucional y la reconstrucción nacional.
Conclusión: La ruta
ineludible de la trascendencia universitaria
Superar la crisis de la universidad pública no es un asunto
de inercia ni de improvisaciones efectistas. La UNET no necesita duplicar
esquemas tradicionales ni asumir propuestas antieconómicas que ignoran la
realidad territorial; requiere la valentía ética y científica de aplicar la Ingeniería de la Economía Humana en su
propia casa. Trascender implica asumir con altura de Estado la gestión
ineludible de proyectos de envergadura para rescatar la infraestructura física,
sanar prioritariamente el tejido humano mediante la justa restitución del
salario vital constitucional (Art. 91 CRBV) y fundamentar el accionar
institucional en constructos endógenos como el PIRU.
Este horizonte de transformación se potenciará de forma
sostenible al encauzarse a través de una genuina relegitimación democrática,
donde las autoridades se sometan con hidalguía a la voluntad de la comunidad
universitaria. Solo mediante la conjunción del rigor epistemológico, la
dignidad laboral y la validación popular, la UNET consolidará su vocación histórica de excelencia y se erigirá como
el faro ético, científico y espiritual que la nación demanda para su desarrollo
integral.
Al final, el Inmaculado Corazón de la
Santísima Virgen María triunfará
Artículo anterior relacionado:
Morales, P. (2026, 12 de septiembre). La voz estudiantil de la UNET ante el cataclismo institucional (I). El Nacional. https://tipsaldiatwitter.blogspot.com/2026/09/la-voz-estudiantil-de-la-unet-ante-el.html
Pedro Morales
Economista ULA. Profesor Titular ULA – UNET.
«Salve María Auxiliadora, economía de la
salvación y de la felicidad verdadera»
pedromoralesrodriguez@gmail.com

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