Apocalipsis ahora: el caso venezolano (II)
Apocalipsis ahora: el caso
venezolano (II)
«La
raíz de todos los males es el amor al dinero» (1 Timoteo 6, 10). Esta sentencia
expone la causa de la economía asfixiante actual: un modelo reduccionista y
desalmado que insiste en formar bajo la ortodoxia tradicional. Frente a esta
imprudencia, planteamos un giro epistemológico transcomplejo, holístico y
axiológico sustentado en nuestro Modelo
teórico de desarrollo integral desde la perspectiva axiológica y espiritual
y la Ingeniería de la economía
humana —cuya consideración formal hemos elevado al Rector de la UNET como
insumo teórico frente al proyecto de creación de la carrera de Economía bajo
esquemas convencionales (ver:
I. El llamado de las trompetas: pedagogía
y resiliencia de la Creación
En nuestra
entrega anterior (Morales Rodríguez, 2026), el desvelamiento ontológico del
capítulo 6 del Apocalipsis nos permitió cartografiar la secuencia lógica
de los cuatro jinetes sobre la sociedad venezolana: desde la ambición
geopolítica e imperialista sobre nuestros recursos estratégicos, pasando por la
violencia ideológica que fracturó el tejido de las familias, hasta llegar a la
iniquidad económica del caballo negro —donde el salario de toda una jornada
laboral ni siquiera alcanza para el pan de la subsistencia— y la dolorosa
devaluación biológica que aqueja a nuestros adultos mayores e infancia. Frente
a ese despojo, el capítulo 7 nos trajo el respiro de la esperanza al desvelar
la preservación de la conciencia en el «resto fiel»: esa reserva moral que
sostiene al país desde las aulas universitarias, los campos, los hospitales y
los hogares de profunda fe en Jesucristo y la Virgen María.
Cruzamos
ahora el umbral hacia el septenario de las trompetas (Apocalipsis,
capítulos 8 al 11). Si el septenario de los sellos desnudó la trama visible de
la geopolítica y el ahogamiento socioeconómico sobre el ciudadano, el
septenario de las trompetas eleva la mirada hacia la raíz invisible: la
respuesta del cosmos y de la biosfera ante la saturación ética de la sociedad.
Para el ciudadano de a pie —el obrero, el educador, el profesional y el ama de
casa—, el discurso literalista y el sensacionalismo mediático han rodeado estos
conceptos bíblicos de una atmósfera de terror cósmico o castigo caprichoso.
Nada más alejado de la verdad. Desde la perspectiva del marco analítico
transcomplejo, transdisciplinario, axiológico y espiritual que hemos
desarrollado, la pedagogía del Cielo nos ofrece una clave interpretativa clara,
didáctica y profundamente humana:
¿Qué son las
trompetas? (Apocalipsis
8 al 11): En la antigüedad, la trompeta no se tocaba para aterrorizar, sino
como un toque de diana, un llamado de atención y una alarma de alerta temprana.
Las trompetas son los avisos pedagógicos de la naturaleza, de la sociedad y del
propio cuerpo que nos advierten que la resiliencia del ecosistema —el tiempo de
gracia— se está agotando por la acumulación del desorden moral humano.
Existe una
ley cibernética, ontológica y bidireccional entre la conciencia humana y la
Creación: lo que ocurre en el fuero interno del individuo no se queda encerrado
en la psique; influye directamente en el equilibrio del planeta, y la conmoción
del territorio nos devuelve el reflejo exacto de nuestra condición espiritual.
La física
del alma: el átomo como antena y la saturación del tiempo de gracia
La Tierra no
es un escenario inerte ni una plataforma pasiva a la disposición del capricho
mercantil; es un superorganismo vivo que reacciona de forma inmediata a la
frecuencia de la conciencia humana. El pecado no es una simple falta abstracta
o un juicio moralista, sino la inyección masiva de fricción, entropía y caos
que rompe la simetría con el Logos (la Verdad divina y el orden supremo que
sostiene la vida).
Bajo el
principio de resonancia, los átomos de la creación funcionan como antenas
receptoras y emisoras. Cuando una colectividad se somete a un estado prolongado
de sobreexcitación en energías de baja frecuencia —alimentadas por la
prepotencia en el ejercicio del poder, el ateísmo práctico (vivir, comerciar,
opinar y gobernar como si Dios no existiera), la mentira mediática y la
pulverización del salario mínimo vital constitucional—, el sistema pierde su
eje de autorregulación.
La masa
entrópica acumulada actúa como una «bola de nieve» que supera el umbral de
soporte de la naturaleza. La Creación, imposibilitada de seguir amortiguando
tanta opresión por la vía suave de la misericordia, responde mediante la
descarga en espejo que denominamos el «látigo tectónico». Los sismos recientes
registrándose en el territorio venezolano —con el impacto directo en el litoral
de La Guaira, las sacudidas en la capital y el crujir activo del sistema de
fallas de Boconó y San Sebastián—, sumados a las olas de calor infames y a la
sobrecarga electromagnética del ciclo solar 25, no son accidentes telúricos
aislados. Son la somatización física de la materia que cruje ante el
agotamiento del tiempo de gracia.
II. El
septenario de las trompetas: las alarmas en el fuero interno y en el territorio
(Apocalipsis 8 a 11)
El
septenario de las trompetas devela el diálogo didáctico e individualizado entre
la conducta diaria del ser humano y la respuesta de la biosfera:
- Primera trompeta: El fuego y el
granizo mezclados con sangre (Apocalipsis 8, 7)
- Traducción simbólico-ontológica: El fuego representa el ardor
descontrolado de las pasiones y la ira; el granizo simboliza la frialdad
del corazón, el egoísmo y la indiferencia; y la sangre encarna la
devaluación de la vida humana y el sufrimiento derramado.
- Descodificación transdisciplinaria
y transcompleja: Esta trompeta desnuda la deforestación
emocional del ser humano. Ocurre en la cotidianidad cuando la ira (fuego)
y la indiferencia (granizo) chocan en la calle, en el hogar o en la
buseta, lastimando al prójimo (sangre). Esa baja vibración colectiva
destruye la empatía afectiva y se amplifica en la física del territorio
nacional como la ruina vegetal, los incendios forestales devastadores y
el ecocidio irresponsable del suelo.
- Segunda trompeta: La gran
montaña ardiendo en el mar (Apocalipsis 8, 8-9)
- Traducción
simbólico-ontológica: La gran montaña representa el orgullo desmedido
y el ego hipertrofiado de las cúpulas; el fuego ardiendo expresa la
voracidad del poder (hibris); y el mar simboliza la psique
colectiva y el tejido social.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Encarna el momento en que la soberbia de las
élites e individuos (la montaña en llamas) cae sobre la sociedad (el
mar), agriando la convivencia, convirtiendo el entorno en «sangre»
(conflicto) y destruyendo las «naves» (los proyectos de vida familiares).
En el plano geofísico global, somatiza en la conmoción marina y
vulcanismo oceánico, reflejando en la patria la contaminación costera y
el estrangulamiento operativo de los puertos.
- Tercera trompeta: La estrella
Ajenjo y el agua amarga (Apocalipsis 8, 10-11)
- Traducción
simbólico-ontológica: La estrella representa el intelecto y los
canales de información que caen de la ética; el Ajenjo simboliza la
amargura del resentimiento, el cinismo y la mentira; y las fuentes de
agua dulce encarnan los manantiales de la mente y del espíritu.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Representa la intoxicación de la mente por el
consumo anestésico del chisme mediático, la polarización ideológica y el
ateísmo práctico. Ocurre cada mañana cuando el ciudadano enciende el
teléfono celular para alimentarse del pesimismo y la queja
desconstructiva (Ajenjo), saliendo a trabajar con el alma amargada. Esa
amargura espiritual enferma la psique colectiva y se materializa afuera
en la amargura del resentimiento, la escasez crítica del servicio y la
contaminación física de los acuíferos potables que aquejan a nuestras
comunidades.
- Cuarta trompeta: El
oscurecimiento de los luminares (Apocalipsis 8, 12-13)
- Traducción
simbólico-ontológica: El sol representa la Conciencia Superior y la
Luz del Logos; la luna
simboliza la intuición moral y la psique reflexiva; y las estrellas
representan los valores axiológicos que guían el rumbo del individuo.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Es la penumbra cognitiva del profesional, del
obrero o del ciudadano que camina en automático, desprovisto de horizonte
espiritual y anestesiado por la soberbia de creer que se basta a sí
mismo. Esta ceguera individual es el espejo de la arrogancia de las
cúpulas dirigentes mundialistas y locales, sumidas en la oscuridad de
gobernar a tientas mientras desestabilizan las instituciones y la
infraestructura vital del país, en perfecta resonancia con las alteraciones
heliofísicas del sol y la atmósfera.
- Quinta trompeta: El pozo del
Abismo y las langostas tormentosas (Apocalipsis 9, 1-11)
- Traducción
simbólico-ontológica: El pozo del Abismo representa las profundidades
de la psique no sanada y el vacío existencial; y las langostas con
picadura de escorpión simbolizan los pensamientos intrusivos, la
desesperación y el azote mental que atormenta a los hombres sin destruir
la vida biológica.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Desnuda la pandemia invisible de la
posmodernidad: la plaga de angustia, depresión clínica, ataques de pánico
y vacío existencial que vulnera a las familias venezolanas desprovistas
de fe ante la incertidumbre económica y el desamparo del mañana. Es el
tormento interno de quien vive desconectado de la gracia divina.
- Sexta trompeta: Los cuatro
ángeles del Éufrates y el ejército de los doscientos millones (Apocalipsis 9, 13-21)
- Traducción
simbólico-ontológica: Los cuatro ángeles desatados representan la
liberación de las fuerzas de contención geopolítica; y el ejército de
doscientos millones de jinetes (que arrojan fuego, humo y azufre)
simboliza la movilización masiva de la fuerza destructiva tecnológica y
bélica armada por el hombre.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Es la codificación profética de la guerra
global asimétrica y cibernética. Expone la sobrecarga de baja vibración
belicista en el planeta: la confrontación armada entre Rusia y Ucrania,
el estallido en Medio Oriente con la involucración de Irán y la amenaza
atómica, demostrando cómo la arrogancia humana termina construyendo su
propia maquinaria de autodestrucción.
- Séptima trompeta: Anuncio del
Reino y Templo abierto (Apocalipsis 11, 15-19)
- Traducción
simbólico-ontológica: Las grandes voces en el cielo proclaman el fin
del dominio de la iniquidad y la apertura del Templo de Dios, donde se
contempla el Arca de su Alianza entre relámpagos, truenos y granizo.
- Descodificación
transdisciplinaria y transcompleja: Representa el punto de inflexión ontológico
donde el Logos restablece la
jerarquía de los valores superiores. Ante la inminencia del colapso
humano, la verdad divina se vuelve innegable, marcando la victoria de la
reserva moral y la apertura del tiempo de la justicia.
III.
Síntesis teórica ontológica: La ecuación sistémica, causal y axiológica
El
recorrido de los sellos a las trompetas (Apocalipsis 6 al 11) devela una
ecuación axiológica donde la conducta humana determina el destino del
ecosistema y de la sociedad. Esta secuencia articula dos estaciones: la
iniquidad de los cuatro jinetes (Apocalipsis 6) —violencia, asfixia salarial y
devaluación biológica— y las alarmas pedagógicas de las siete trompetas
(Apocalipsis 8 al 11), donde la biosfera responde con toques de diana ante el
desorden moral y el ateísmo práctico. Así, mientras la naturaleza advierte que
el tiempo de gracia se agota ante el colapso humano, la fe confirma que, al final, el Inmaculado Corazón de la
Santísima Virgen María triunfará.
Artículo
anterior:
Morales
Rodríguez, P. (2026, 22 de agosto). Apocalipsis ahora: el caso venezolano
(I). https://bitlysdowssl-aws.com/columnas/2026/08/apocalipsis-ahora-el-caso-venezolano-i/
Pedro
Morales
Economista
ULA. Profesor Titular ULA – UNET.
«Salve María
Auxiliadora, economía de la salvación y de la felicidad verdadera»
pedromoralesrodriguez@gmail.com

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